sábado, 2 de julio de 2011

Within you, Without you

Noche fría en Buenos Aires. Un partido que no cumplió las expectativas de los televidentes argentinos de fondo de una conversación tantas veces repetidas: ¿Qué pasaría si todos nos diéramos cuenta al mismo tiempo de que lo que estamos haciendo (a nivel colectivo) no tiene sentido y no va a ninguna parte (buena)? ¿Y si sólo hiciera falta un puñado de personas lo suficientemente despiertas para transformar el mundo, una masa crítica?

Tomando mi responsabilidad personal en el asunto, me doy cuenta de que rara vez estoy conectado con mi parte más sabia, coherente y amorosa; en general voy dormido por la vida sin aprovechar todos los recursos con los que cuento y con los que podría ayudar a los demás. ¿A qué se deberá esta imposibilidad de andar lúcido todo el tiempo? De a ratos conozco la respuesta, sólo para olvidarla poco después al involucrarme con los problemas diarios y volver a recordarla de la mano de algún amigo o compañero de ruta puesto frente a mi para recordármelo una vez más: que sólo basta con mirar con fuerza hacia dentro para conocer todo lo que hay afuera.

sábado, 5 de febrero de 2011

Arriba quemando el sol (y por qué no algún Objeto Volador No Identificado)

Viernes 4 de Febrero de 2011 por la noche, liebre de metal recién estrenada. Fuimos a escuchar a Pedro Aznar al Anfiteatro de Costanera Sur (Buenos Aires). Sentados en el pasto no podíamos ver directamente a Pedro en el escenario, sino que nos contentábamos con observar de vez en cuando la pantalla gigante colocada detrás de él. 

Cuando comenzaba a cantar un homenaje a la Negra Sosa, me llamaron la atención dos luces que pasaron a pocos metros de los rascacielos que hacían de fondo urbano para el escenario. Al principio pensé en helicópteros o aviones, pero las maniobras que realizaron durante casi media hora eran imposibles para cualquier aeronave conocida por mi: se suspendían en el aire, aceleraban de un lado a otro y realizaban cambios de dirección casi instantáneos. Cualquier piloto humano hubiera quedado aplastado ante semejantes cambios de dirección!

Un espectador experto en hierbas se dió vuelta para preguntarnos si estábamos viendo lo mismo que él: le confirmamos que no se trataba de un efecto secundario de la dimetiltriptamina; las luces estaban allí. De a poco muchas otras personas se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo. Las reacciones fueron similares: asombro pero con paz. Nadie pensó en una invasión extraterrestre de reptilianos devoradores de ratones que venían a llevarse el agua del Río de la Plata. 

El espectáculo (aéreo) siguió hasta que en el escenario sonó A Primera Vista. 

Pedro 1, Hollywood 0. 

Hasta la próxima!

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Precognición (o el futuro según Fourier)

¿Recuerdan la película Minority Report? Un grupo de niños dotados era empleado para predecir delitos futuros y así poder arrestar a los delincuentes antes de que los cometieran...

¿Qué pasaría si esa habilidad fuera innata en todos nosotros? Bueno, lo primero que sucedería es que se fundirían los casinos y desaparecerían los juegos de azar. Todos sabríamos cómo va a estar el clima en nuestra fiesta de cumpleaños dentro de 25 años, qué trabajo elegir, cuantos hijos vamos a tener (y de qué equipo van a ser hinchas), etc, etc.

Lo peor de esta habilidad sería saber cómo, cuando y donde nos vamos a morir, ya que, vamos, a la mayoría no le gustaría saberlo.

Pero sin irnos a este extremo, ¿qué tal si en un estado alterado de consciencia fuéramos capaces de predecir algún evento significativo futuro? Si este evento después sucediera tal cuál lo vimos, nos llevaría a pensar en que estaba predeterminado y que no había nada para hacer para cambiarlo. Tomemos un caso sencillo: predecimos que nos va a caer una maceta en la cabeza caminando por la calle Corrientes. ¿Qué hacer al respecto? Como primera medida, evitar ir a ver la obra Ricardo Fort. Si nos gusta muchísimo el moscato, la pizza y el fainá, podemos conseguirla también en otros barrios porteños. Si la persona en cuestión evitara caminar por la calle Corrientes, evitaría el suceso nefasto.

Pareciera que el hecho de poder conocer el futuro implica que este no existe de manera definitiva (porque el simple hecho de conocerlo puede modificarlo!). Lo que estaríamos viendo sería un evento probable pero no al 100%.

¿Qué haría yo si tuviera la habilidad de ver un evento futuro? Primero, tratar de sacarme de encima los juicios acerca de si se trata de algo positivo o negativo. ¿Quién sabe qué otro futuro alternativo estaríamos creando al modificarlo? Si llego a la conclusión de que un macetazo en mi cabeza no tiene ninguna consecuencia benéfica, simplemente caminaría por la vereda de enfrente. Pero, ¿qué tal si la maceta no me mata y simplemente me deja inconsciente? ¿Qué tal si al evitar el macetazo y cruzar la calle me pisa un camión de basura?

En mi caso, preferiría mil veces intuir lo que está sucediendo a mi alrededor, para no tener que pre-ocuparme por esos asuntos. Claro que eso requiere tener la atención puesta en el presente, y no en el futuro.

¿Y si esta habilidad nos permitiera ayudar a otros? ¿Cómo la usaríamos? ¿Cómo evaluar si es correcto intervenir o no? Lo más probable es que la respuesta correcta no se pueda hallar pensando, sino simplemente escuchando al corazón.

Pero me olvidaba de Fourier! En la facu me impresionó aprender como don Fourier se las ingenió para describir sucesos temporales sin recurrir al tiempo, haciendo uso de una descripción en base a frecuencias y fases. La precisa superposición de ondas "suaves" puede dar como resultado un evento "abrupto" (o macetazo). Lo curioso es que tales ondas provienen por igual de nuestro pasado como de nuestro futuro, implicando que la combinación adecuada de causalidades pasadas (hice esto entonces después pasa tal cosa) y futuras (esto sucedió para que suceda tal cosa) da como resultado nuestra querida sincronicidad, que sólo tiene sentido en el momento presente. Resumiendo, si nos gusta pensar que la realidad se va armando sólo de acuerdo a una cadena de causas y efectos, estaríamos viendo la mitad de la película. A mi me falta comprender profundamente que el futuro también viene a buscarme por igual.

Au revoir!

viernes, 17 de septiembre de 2010

Encuentro con hombres notables

Hoy tuve un encuentro con un viejo amigo de la infancia, el camarada tatita, vecino del barrio, de la escuela, de la facultad, del IB y quien sabe de qué otra cosa por venir. Tatita es uno de esos raros hombres con los que puedo hablar de cosas como las que aparecen en este blog sin temor a pasar por insano (similar sensación a la producida en las conversaciones con el camara Morata).

Entre birras y pizzas (no, faso no hay) nos pusimos al día con nuestras vidas - tariuk vive en berlín desde hace unos años y estaba de paso por BA. Bueno, casi. Dejamos nuestras vidas casi para el final. Le pregunté por su doctorado y me contó los rudimentos del trabajo que había hecho con osciladores y el fenómeno de sincronización. En seguida la charla derivó para rumbos inesperados. Me comentó que aunque existiese tan sólo una conexión débil entre dos osciladores, si los mismos trabajan a la misma frecuencia terminarán tarde o temprano oscilando en fase, es decir, acompañándose mutuamente.

Bue... esto así no suena muy interesante... lo que sí me llamó la atención es que según sus estudios, si ponemos muchos osciladores vinculados se pueden dar dos fenómenos extremos según sean las fuerzas de los vínculos: o coherencia total (all together now!) o un caos incoherente (cada uno por su lado).

En seguida se me/nos ocurrió llevarlo al plano social y en especial a la propagación de modas en la sociedad, o formas de pensamiento. Supongamos que una persona X es un oscilador. Estará vinculada más o menos fuertemente con algunos o varios individuos de su sociedad, formando así una red vincular. Si a uno de estos locos se le ocurriese ponerse a "oscilar" de una manera muy singular/marcada, es probable que esto se contagie al resto de sus vínculos o que, por el contrario, fuera fuertemente rechazado. Lo extremadamente singular siempre genera una polarización hacia los extremos (lo amo/lo detesto). Ahora, si consiguiese convencer a otro loco como él de vibrar al unísono, se amplificaría la singularidad inicial, pudiendo en principio generar un efecto de avalancha (pudiendo generar efectos extremadamente benéficos o nefastos según el tipo de influencia, recordemos a Adolfito...)

Ok, pero si esto es así, por qué ocurre con algunas cosas (ej.: películas, libros, Peter Capusotto, etc) y con otras no? (dejo los ejemplos a su criterio).

Después de que nos despedimos me quedé pensando un rato bajo la ducha y llegué a una analogía que tal vez sirva para ilustrar mi punto: los semiconductores. Los semiconductores son materiales que permiten la conducción de una corriente eléctrica sin resistencia alguna, es decir, pueden mantener una corriente circulando sin que se disipe energía en forma de calor. En general estos materiales se vuelven superconductores a muy bajas temperaturas, justamente porque la temperatura es lo que impide que los niveles energéticos de las capas electrónicas se "fusionen" como si se tratara de un sólo átomo. En ese caso, están en perfecta fase.

Una cualidad que me asombró de nuestra conversación fue justamente la extremadamente baja disipación de energía mental. Si hubiera intentado sostener la misma conversación con otra persona, hubiera representado un gran esfuerzo y desgaste. Al contrario, en este caso las ideas se realimentaron sin esfuerzo por un par de horas.

Ahora bien, ¿Cuál es el equivalente de la temperatura en nuestras conciencias? La respuesta es fácil: el nivel de identificación que tengamos con nuestros propios pensamientos, o mejor dicho, ruido mental. Cualquiera que haya intentado meditar sabe lo difícil que es parar la "mente de mono". En seguida comprendí por qué durante la meditación es más fácil llegar a una sensación de unidad con el todo: simplemente después de exhalar durante una hora, la "temperatura" mental baja considerablemente permitiendo, en muchos casos, una "sincronización" con el universo que nos rodea.

Si tan solo nos detuvieramos a exhalar durante unos minutos por día, todos los días, todos al mismo tiempo... quién sabe que pasaría! A lo mejor nos sincronizamos unos con otros, o al menos con la vecinita del 5to C ;)

Hasta la próxima exhalación!

viernes, 12 de diciembre de 2008

Maestros sin subwoofer

Otra sincronicidad (o evento sincronístico, como más les guste) me ocurrió esta semana.

Tuve un sueño en el que iba a una casa de música a ver equipos de audio 2.1 (estéreo más subwoofer). El vendedor me decía que el equipo sin subwoofer costaba $3500, y que el subwoofer costaba otros $3500.

En otro sueño de la misma noche, estaba en una fiesta en la que aparecían varios grandes maestros del tango, con sus instrumentos a cuesta.

Bueno, hasta ahora nada interesante.

Anoche fui a ver el recital del "Café de los Maestros" al teatro Gran Rex, y para mi sorpresa, el contrabajo y la mano izquierda del piano prácticamente no se escuchaban cuando entraban en cierto rango de notas graves. Si bien desconozco la razón real detrás de esto, sonaba como si el sistema de subwoofers estuviera apagado o peor aún, fuera de fase con el resto del PA.

martes, 6 de mayo de 2008

Schrödinger y el libre albedrío

Despacio pero seguro, voy añadiendo nuevas entradas al blog. En esta oportunidad voy a ser muy poco original y voy a utilizar una cita bibliográfica.

El miércoles pasado, recorriendo la Feria del Libro, me permití perderme entre los stands y en un momento vi que un libro me "saludaba" desde el mostrador. Se trataba de un título bastante pretencioso: "¿Qué es la vida?" de Erwin Schrödinger, Premio Nobel de Física gracias a su trabajo en Mecánica Cuántica. Es el autor de la famosa ecuación de Schrödinger que tanto dolor de cabeza nos causó a los que alguna vez tuvimos que cursar física moderna. ¿¿Cómo es eso de que las cosas tienden a existir?? Hostias!!!! Compré el libro pensando...

MOMENTO!!!! Esto se pone interesante!!! En este momento de la escritura me interrumpieron.

... 6 hs más tarde ... estoy de vuelta, me ha ocurrido una sincronicidad muy importante: en el momento en que me siento en la máquina, me encuentro con un email muy significativo. En enero pude participar de una Sesshin, práctica intensiva de Zazen (meditación Zen), donde tuve oportunidad de planetarle mis dudas sobre la anécdota de Ego Wars (ver 1er post de este blog) a un verdadero maestro Zen. Las preguntas y respuestas fueron registradas en audio y video y posteriormente transcriptas. En el mail que acabo de recibir están las transcripciones de las preguntas y respuestas.

He aquí la respuesta del maestro Kosen (espero no se enoje por violar derechos de autor!):

"Mauro: Maestro, mi pregunta es sobre el fenómeno de la sincronicidad. Podría contar una experiencia que me sucedió hace poco para explicar de qué se trata: hace dos semanas estaba muy, muy enojado con una persona y fui a andar en bicicleta al parque. Cuando vuelvo veo a un chico con una remera que decía “Ego Wars”, en castellano significa “batallas de ego”. Dos cuadras más adelante veo un auto a la derecha que tiene una patente “EGO”. El auto que le sigue dice “WAR”, guerra. ¿Cómo puede ser que suceda esto?

Kosen: Y porque todo es sincronicidad, es nuestra propia conciencia. Todo es nuestra propia conciencia y es nuestro propio sueño. Es así.

Mauro: Pero las personas que estacionaron el auto ahí o la persona que se puso la remera ¿cómo están conectadas con lo que a mi me pasaba para pasar justo en eso momento?

Kosen: Porque nuestro ego es universal. Pensamos que nuestro ego es solamente esto [cuerpo], pero nuestro ego es mucho más grande. Y es como un espejo que se rompe. Y hay muchos trozos de espejo que son tu propio reflejo ¿Entiendes? Y la realidad son trozos de espejos que son reflejos de tu totalidad, y que son en afinidad con ti mismo. Así que lo que pasa, para un tipo que esta un poco conciente todo es en relación con ti mismo, y no hay separación. Son cosas normales."

Bueno, volver a leerlo fue fuerte para mi. Ahora comparen la respuesta de Kosen con el epílogo del libro de Schrödinger, donde habla sobre el determinismo y el libre albedrío :

"... las experiencias inmediatas, por variadas y dispares que sean, no pueden lógicamente de por sí contradecirse entre ellas. Veamos, pues, si es posible llegar a la conclusión correcta, y no contradictoria, de las dos premisas siguientes:

(i) Mi cuerpo funciona como un mecanismo puro que sigue las leyes de la Naturaleza.
(ii) Sin embargo, mediante experiencia directa incontroversible, sé que estoy dirigiendo sus movimientos, cuyos efectos preveo y cuyas consecuencias pueden ser fatales y de máxima importancia, caso en el cual me siento y me hago enteramente responsable de ellas."

La única conclusión posible de estos dos hechos es que yo - es decir, yo en el sentido más amplio de la palabra, o sea, toda mente consciente que alguna vez haya dicho o sentido ¨Yo" - soy la persona, si es que existe alguna, que controla el "movimiento de los átomos", de acuerdo con las leyes de la Naturaleza.

... La única alternativa posible es sencillamente la de atenerse a la experiencia inmediata de que la conciencia es un singular del que se desconoce el plural; que existe una sola cosa y que lo que parece ser una pluralidad no es más que una serie de aspectos diferentes de esa misma cosa, originados por una quimera (la palabra hindú MAYA). La misma ilusión se produce en una galería de espejos. "

Habrá leído Kosen a Schrödinger? Mmmm, lo dudo.

lunes, 11 de febrero de 2008

No te vayas sin decirme adonde vas!

Miércoles por la noche

Vuelvo de tocar en Arte sin Techo, centro cultural que se encarga de enseñar un oficio a gente de la calle para ayudarlos a modificar su situación.

¿El espectáculo en cuestión? Circulares Porteñas, pequeña obra de teatro que intenta captar la esencia de los porteños, en clave de tango.

La actuación salió extremadamente correcta, todo a tempo, todo afinado, pero a mi me quedó un sabor a vacío. No hubo grandes movimientos de energía ni público conmovido. Nos movimos desde la periferia.

Retorno a casa con todos mis bártulos, amplificador, viola, atril, etc... Me cruzo con un tipo que no conozco en el ascensor, raro a esa horas de la noche.

Jueves por la tarde
Salgo de trabajar, con ganas de trabajar en mi música. Paso por una disquería y compro dos discos de tango en guitarra: uno de Aníbal Arias y otro de Horacio Avilano. El vendedor me recomienda comprar discos de ensambles de guitarra, pero hago caso omiso y sigo camino.

Llego a mi casa decidido a tocar un rato, pero la viola no está más!!!

Desesperado, busco por todos lados pero no aparece. Llamo a la persona que me trajo a la noche, pero la viola no quedó en el auto... Un maldito descuido hizo que me desprendiera de unos de los objetos más cercanos a mí, la guitarra que me acompaña desde hace 8 años.

¿Por qué?
Bien, a esta altura de los acontecimientos, no puedo pensar de que esto sea casualidad. Algo en mi tengo que revisar, que equilibrar.

Llamo a una amiga experta en "brujería", para utilizar una palabra conocida por todo el mundo. Me enseña una técnica para poder localizar el objeto perdido. La realizo, pero en vez de ver el paradero de la guitarra, me vienen a la mente imágenes de ciertos asuntos que debo resolver para que vuelva a aparecer.

1ra Pista
Me fijo en la tarjeta que usé para hablar larga distancia. Viene con una promo... "mandá un mensaje al ········ y recibí un SMS en un celular con una frase relacionada a la palabra o personaje famoso que envíes y ganá fabulosos premios". Jamás participo de estos concursos, pero esta vez hice la prueba.
Mensaje de respuesta: "El placer no está en las cosas, sino en nosotros mismos". Obviamente, no gané fabulosos premios, pero sí algo de insight...

2da pista
Miro la factura de los cd´s que compré antes de darme cuenta de la desaparición: el slogan de la disquería dice "We love music, do you?" El número de factura?? 0008099, el cuál es el número de serie de mi guitarra. Nuevamente, chanes y rrrreeechanes!!!!

3ra pista
Pego un cartel de "guitarra perdida" en el ascensor de mi edificio, para atar camellos. Cuando le comento al encargado del edificio me responde:
"Qué cosa extraña!! la gente del edificio no puede creer que haya desaparecido una guitarra. ¿no se tratará de una desaparición espiritual, que se haya esfumado o algo así?"
Bueno, si bien todavía no creo que esto sea literalmente posible, el significado escondido de la frase sí que me pesa.

Buscando respuestas
En seguida me vino a la memoria una publicación en el sitio de David Wilcock, llamada "The Deeper Secret" (la cual es altamente recomendable si saben leer en Inglés):

http://www.divinecosmos.com/index.php?option=com_content&task=view&id=312&Itemid=70

En este artículo relata un caso MUY similar al mío (busquen la foto de la guitarra). ¿La enseñanza, muy resumida? En teoría, es posible recuperar mi guitarra a través del poder la intención (Carlos Castaneda dixit?), pero antes debo superar las pautas kármicas (patrones de conducta repetitivos no muy sanos, o inercia mental/emocional) que me llevaron a perder la viola y recuperar así mi poder personal o energías (y por qué no, la guitarra!).

Atando cabos sueltos

Una de las cosas que debo reconocer ante este hecho, es que yo mismo no me he estado respetando mucho que digamos como músico antes de esto. Siempre encontraba alguna excusa para postergar la realización de alguna creación, tal como "mi técnica no es la adecuada, no tengo el conocimiento suficiente para tal cosa, etc, etc". En fin, barreras mentales.

Paradójicamente, en los últimos días me he sentido bastante más liviano, ya que la ausencia del objeto en cuestión liberó alguna parte de mi conciencia que estaba atada a ella. Me di cuenta de que la música siempre estuvo en mí, y que puedo hacerla independientemente de las circunstancias externas. Más valioso aún, haciendo un poco de retrospectiva, me dí cuenta de que a lo largo de mi vida siempre he tenido la suerte de tocar con gente increíble y que el tocar juntos nos hizo crecer mucho. Y que la música (arte) sana.

En fin, todavía no tengo mi guitarra, pero mi música está volviendo!

TO BE CONTINUED...